sábado, 1 de diciembre de 2012

Todo final con su principio.

Este suspiro escolta la muerte de las palabras,
que por esta punta del tiempo comienza a recortar en la carrera, el principio del final.
Ya no importa hacerse viejo, ni pensar, porque ya no da tiempo ni a pensar.
Enredaderas de nervios, porque hoy es el primero
del último que precede a enero, pero del que nadie sabe si llegará,
o se quedará a medio camino sin cumplir los sueños, culpa de nuestro
hábito desenfrenado de anotar anhelos cuando ahora ya no da tiempo ni a parar.

Incertidumbre apocalíptica, ¿acaso algo más torturador y traicionero?,
si acaso la pausa de todo, otra forma de morir sin respirar.

No hay nada que más tema en esta vida, pero nada que mejor pueda desenfundar
los tiros de palabras en el duelo que supone andar sin saber cuándo dejará uno de andar.

Un momento antes de morir y después, el final.