domingo, 25 de noviembre de 2012

Un momento, antes de morir...


Un momento, señor, antes de morir, y dígame cuál es su último deseo.

Tal vez ver a sus hijos, le veo dedicado entero en vida a su familia.
No. Pues siquiera fumarse uno de esos habanos que consumió en sus viajes y que en los últimos años -que más bien han sido más que los últimos- le ha impuesto prohibición terminante, como Dios en los mandamientos, su médico. Le veo materialista y orgulloso de su vida remachada en dorado.
Tampoco. Pues si he mencionado a Dios. Tal vez quiera verle o verlo. Tener una última mística inspiración divina. Piense que es su momento, y que en tal todo se le concedería. Así que pida, pida sin miedo al ridículo o lo improbable porque ahora puedo hasta escuchar los rezos suplicantes en sus pensamientos.
Nada. No pide nada. Tampoco desea nada.

Qué curioso, señor, que se quede sin palabras. Porque yo en su lugar...

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